Portillo tierra del ajo, la arcilla y los mantecados

Portillo un pequeño pueblo de la Tierra de Pinares, ubicado tan solo a 23 Km de Valladolid debe su nombre según algunos investigadores al diminutivo de Porta Augusta, que era una de las cuatro puertas de entrada que tenía la villa en el pasado. Según otros tiene un origen aún más antiguo, pues derivaría  de Nivaria, que fue el nombre que le dio el pueblo prerromano Vacceo asentado en el sector antes de la romanización a esta Villa.

Pero Portillo es conocido además de por su rica historia, por su arquitectura, por sus castillos y por sus iglesias, pero también los es por la calidad de su ajo blanco, habiendo quienes como Manuel Ángel, un técnico especialista electricista, opina que allí se produce el mejor de toda España. Sea cierta o no esta aseveración y sin entrar en discusión si el blanco o el rojo es el mejor, lo que si es cierto es que alrededor del 30 % del que se consume en el país es cosechado en las cercanías del pueblo y envasado en Portillo y se distingue por su buen tamaño, su resistencia y su sabor.

Pero esta actividad no es la única que da vida a esta villa, ya que también cuentan con un grupo de artesanos que elaboran y comercializan los conocidos mantecados cuya receta ha pasado de generación en generación  y que es elaborada casi de la misma forma como lo hacían desde hace siglos.  El resultado es un dulce perfecto para acompañar un café por su textura exterior crocante y suave en el interior y por dejar un ligero sabor a anís en el paladar.

Otra de las actividades que tiene lugar en Portillo, es la alfarería, y es que en esta Tierra de Pinares existen todos los elementos necesarios para que ello tenga lugar. Las manos expertas de los artesanos,  de los que hay evidencia de su existencia desde 1752, la arcilla, el agua y los pinos que aporta la región han hecho posible que actualmente existan alrededor de 12  alfarerías entre las artesanales y las un poco más industrializadas. Estas últimas  comercializan sus producto en tascas y restaurantes, elaborando jarrillos, cazuelas para sopas de ajo, ceniceros.

También hasta la década del 60 tenía lugar en Portillo una actividad que empleaba a unas cuantas familias, ella es la  relacionada con el  yeso, si el mismo que se utiliza para elaborar las tizas de uso en las escuelas y también en la modelación de esculturas y en acabados de construcción.

Al cesar la actividad de extracción algunas de las minas pasaron a usarse como especies de bodegas y también para la cría de champiñones.

Es así como Portillo fue durante un buen tiempo una de las localidades más prosperas de la Tierra de Pinares, entre otras cosas porque además de las actividades mencionadas, los pinos y sus productos derivados, generaban una alta renta a sus pobladores.

Portillo es como tantas otras localidades de la provincia española una de las que intenta sobrevivir y no dejar que sus jóvenes abandonen el pueblo y lo dejen solo, por eso continuamente buscan la manera de mantener las tradiciones y las actividades económicas propias del  lugar, sin descuidar cualquier oportunidad para atraer innovadores y emprendedores al lugar, por lo que año tras año realizan su Feria del Ajo y la Artesanía.

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