Frases típicas de Segovia

Cada rincón de nuestra España tiene sus giros propios, sus expresiones a veces curiosas y frases que a veces solo entienden los de la zona. Segovia, por supuesto, no es ajena a ello y tiene también su propio vocabulario.

Comenzamos por el saludo. El “majo” o “maja” no puede faltar. Un “que paha majo” o “amos maha” son expresiones de lo más normal. Ahora bien, la cosa cambia, y mucho, si escucháis que os llaman “papón”, no os están llamando bonitos precisamente… pensad lo peor. Y si alguien te dice que eres como un “morral y un cerrojo”, te está diciendo que eres un poco cortito de mente.

Eso de hablar del tiempo, sobre todo en tierras frías como esta, también es muy socorrido. Ahora bien, puede sorprenderte que tú, que vienes de zonas más cálidas y no estás acostumbrado a ciertas temperaturas, escuches a un segoviano decir “paece que hace fresquito” cuando tú estás a punto de morir congelado. Y, si realmente hace frío, tal vez escuches que “cae un helazo”… en ese caso es mejor que te plantees no salir a la calle.

Y a la hora de comer… si eres de los que traga sin masticar es posible que te “añusgues” ¿Qué es eso? Atragantarse, simplemente. Y si sobrevives al momento y te quedan marcas de la comida en los alrededores de la boca, mejor que te limpies los “berretes”.

Nos vamos de visita o de recado. Todo buen segoviano habrá escuchado de labios de su madre decir :”anda, hijo, vete ancá de la vecina a por…”. Pues sí, ancá es la abreviatura segoviana para decir “a casa de”. Y en un momento de fastidio el niño, aún a riesgo de llevarse una colleja de su madre, podría haber contestado: ”hay que amolarse”, es decir, que es un fastidio.

Y a todo ello hay que sumar el laísmo y el leísmo de estas tierras, casi una institución en ellas.