Estampas segovianas de Chañe

Chañe es uno de esos municipios de España que, a pesar de no tener grandes monumentos de interés mundial ni paisajes extremadamente hermosos, sabe seducir con sus coquetos encantos a ese turista que está de paso en el lugar. Situada en la comarca de El Carracillo, enclave de la Comunidad de Villa y Tierra de Cuéllar, Chañe ha sabido conservar con el paso de las décadas la esencia de los pueblos de la provincia de Segovia y el alma más castellana de la región de Castilla y León.

Muchas estampas se quedarán en la retina del paseante, o del autóctono que un día tenga que salir por desgracia de este acogedor y hospitalario pueblo. La Plaza Mayor es uno de los puntos neurálgicos del municipio; centro de reunión y mentidero donde el pueblo sabe compartir sus vivencias rutinarias, esta limpia y diáfana plaza goza del buen ambiente que ancianos y niños suelen darle, sobre todo en las tardes más primaverales y estivales.

El edificio del Ayuntamiento, la fachada de la Iglesia –cuenta con un muy personal campanario de piedra- o la ermita de San Antonio son algunas de las imágenes con las que nos toparemos en nuestro paseo por Chañe. Las cigüeñas son habituales en los múltiples campanarios del Chañe. Y es que muchas son las iglesias y centros religiosos que se pueden visitar en esta localidad.

Entre las curiosidades que Chañe nos regala encontramos sin duda las pegueras, que no son otra cosa que construcciones ovaladas o en círculo que se hacen con ladrillo y barro; el resultado es una especie de iglú, pero obviamente cálido y en ladrillo refractario, donde se la resina se quema para poder obtener de ella la pez –es una sustancia resinosa, densa y de color marrón claro que sirve para que las cubas de vino se vuelvan impermeables al cubrirlas con su añadidura.