El castillo de Coca, una joya en Tierra de Pinares

Una joya de la arquitectura mudéjar. Un tesoro artístico que nos traslada directamente a la época medieval, a un periodo histórico convulso pero apasionante. Así es el castillo de Coca.

El castillo se construyó a mediados del siglo XV en un espacio singular: sobre un meandro del río Voltoya y justo en la desembocadura del río Eresma. Justo en ese punto se crea una pequeña elevación que permitía la observación del entorno por encima de los pinares que rodean el castillo.

cocaAlonso de Fonseca y Acevedo, señor de las tierras y sobrino del obispo de Ávila, fue quien ordenó la construcción del castillo. Un edificio de carácter defensivo, pero en cuyo interior se cuidaron todos los aspectos para darle un aire más palaciego, perfecto para recepciones y homenajes, como de hecho, ocurriría en la época de los Reyes Católicos.

Un castillo que incluso funcionó como prisión. Y en ella estuvo encarcelado, entre otros el duque de Medina Sidonia. En el siglo XIX, durante la invasión francesa, el castillo fue saqueado. Y ya a mediados del siglo XX fue restaurado para convertirlo en una escuela de capacitación forestal.

Aunque prácticamente todo el mobiliario original y las piezas decorativas fueron subastadas hace más de un siglo, la visita al castillo de Coca vale la pena. Una visita que lleva a la capilla mudéjar del siglo XVI, a la fantástica torre del homenaje y a varias salas restauradas para dar una idea del esplendo del castillo en la Edad Media.

El foso que rodea el castillo no se puede visitar, un foso, como no podía ser de otra manera, con un puente levadizo. Típico, como lo son las mazmorras, que sí están abiertas al público.

El castillo de Coca es un edificio magnífico que merece una visita para conocer un poco mejor algunos de los episodios destacados de la historia de Castilla y León.