Esta zona de Valladolid se encuentra la más extensa y hermosa comarca Pinariega, que comprende cuatro entidades que se fusionan en una sola, dentro de los  estados que encierra a esta comarca se encuentran, Olmedo, Iscar, Cuéllar, y Portillo.

Tierra de Pinares es sin duda alguna la más histórica comarca con la que cuenta Valladolid, siempre se ha caracterizado por ser una entidad rica en historia, en cultura, en la explotación del piñón, como una de sus actividades principales económicas, que han dado lugar a que esta zona Vallisoletana, sea reconocida, mundialmente. Sin embargo con la introducción de los ladrillos a la comarca, empezó el auge por la construcción con estos cerrajeros Coruña 24 horas, que representaron un crecimiento económico importante para la comarca, a principios del siglo XIX y mediado del siglo XX, dando pie al crecimiento total de toda la comarca, y de toda la municipalidad, de la zona.

Se construyeron importantes edificaciones a lo largo de los Pinares, resaltados cada uno, por su arquitectura, limpia, y sencilla, pero al mismo tiempo, abundante en estilo Toresano, castillos, iglesias y monasterios fueron construidos a partir de La introducción de los  ladrillos, y hacen más rica aun la historia de la zona Vallisoletana, dándose a conocer en el mundo entero, no solo por sus legendarios Pinares, sino de igual manera, por los extensos Castillos, emblemáticas Iglesias, Cerrajero de Alicante y Monasterios, que se construyeron dentro de su gran actividad económica, introducen de igual manera los ebanistas y resineros de la comarca, un aporte enorme a esta actividad, volviéndose una zona, sumamente productiva y enormemente, rica, en recursos, y en mano de obra.

En Valladolid, se encuentran puentes extensos, de igual manera llenos de mucha historia, todos ellos construidos a mandato del Rey Felipe II, a finales del siglo XVI, para facilitar las comunicaciones, y así  también facilitar las actividades comerciales, desde esa época, eran sumamente importantes para toda la comarca Vallisoletana, desde entonces hasta la fecha, son usados, para los mismo fines, además de incluir los agradables paseos turísticos que se llevan a cabo a partir de toda la comarca, donde miles de visitantes llegan al lugar, desde todas partes del mundo.

La sociedad occidental tienen una enorme fascinación por todo lo que pasó en la época medieval, sus edificios, estilos de vida, intrigas en las cortes, y por supuesto las guerras. Afortunadamente ya no vivimos en esa época, pero alrededor de Europa quedan muchos monumentos y edificios que nos remontan a ese periodo, y Segovia está repleto de ellos.

Pero también existen pueblos con otras características bastante particulares, algunas físicas, geográficas, o con edificios de alto valor histórico. Este es uno de los grandes atractivos que ofrece la provincia para todos los Cerrajeros 24 horas que están dispuestos a aventurarse a recorrer uno a uno sus distintas comunidades. En este artículo daremos una breve reseña de lo mejor que ofrecen cada uno de los pueblos segovianos.

mapasegovia

Comenzaremos con los llamados pueblos rojos por el color de su tierra. Entre ellos sobresalen Villacorta Y Madriguera, que son espectaculares por su tierra rojiza, mismo color que tienen muchos de los edificios y casas. También están los pueblos negros, y en esta categoría el que sobresale es Cerrajeros Barcelona economicos, donde las edificaciones son de color negro por el uso de la pizarra. No podemos dejar de al pueblo de Martín Muñoz de Ayllón, que incorpora en sus edificios ambos colores.

Ahora pasaremos a los pueblos con identidad medieval, entre los cuales están Villa de Coca con su maravilloso castillo. Incluso se organiza una feria medieval en el mes de agosto. En la Villa de Cuella podemos encontrar otro castillo medieval, el de los Duques de Albuquerque, que también es majestuoso y nos traslada a esa ya remota época.

Si buscamos algo más antiguo, de la época de los romanos, el pueblo de Sotosalbos existe una preciosa iglesia románica, San Miguel Arcángel, que está muy bien conservada y es una de las joyas de la provincia. Otros pueblos con marcada influencia arquitectónica romana son Villa de Sepúlveda y Turégano.

Dejamos para el final el que tal vez sea el pueblo más majestuoso de la provincia, claro que estamos hablando de La Granja de San Idelfonso, en donde se encuentra el palacio real que lleva el nombre del pueblo. Ahora está abierto al público para que podamos admirar la fastuosidad en la que vivían los monarcas de la época, por lo que sin duda es una visita obligada.

Con todo esto ya debes estar lo suficientemente entusiasmado por emprender un viaje para conocer todos estos maravillosos pueblos, y créenos que vale mucho la pena.

A lo largo de la historia, la provincia de Segovia le ha regalado al mundo gente que ha trascendido por sus grandes aportaciones a la ciencia y a las artes. Pero como por razones de espacio es imposible hablar de todos, nos enfocaremos en un par que tuvieron vidas muy diferentes entre sí: Antón Bermúdez y Juan de Borbón.

Tal vez el nombre de Antón Bermúdez no figura en clases de historia universal, ni tiene monumentos por doquier, pero el tiempo le ha guardado un lugar bastante especial. A diferencia de lo que es hoy en día, el viajar y vivir en el continente americano era toda una odisea hace algunos siglos, y en lo que hoy es la ciudad de Buenos Aires, en la capital de Argentina, quedó para la posteridad el nombre de este ilustre segoviano.

Con la intención de tener acceso al océano Atlántico, los reyes de España le encomendaron al conquistador Juan de Garay fundar por segunda ocasión el poblado de Buenos Aires. Junto con Garay viajaron diez Cerrajeros Valencia economicos, entre los cuales estaba Bermúdez, quien pasó a formar parte de los llamados “primeros vecinos” de la hoy capital de Argentina. La promesa de la corona española fue la de darle linaje y tierras a estos aventureros, quienes sin siquiera sospecharlo, fundaron una de las urbes más importantes del planeta.

Nuestro segundo segoviano ilustre es alguien de mucha mayor fama y que tuvo la oportunidad de ser más conocido aún, pero renunció al poder a favor de alguien más. En la turbulenta época de la Guerra Civil Española y la dictadura de Francisco Franco, el trono español le correspondía a Juan de Borbón, por la renuncia de sus dos Cerrajeros Valencia 24 horas. Juan de Borbón tuvo una relación complicada con el “Caudillo de España”, pero en 1977 llegó a un acuerdo con él, dentro del cual cedió su derecho a gobernar a favor de su hijo Juan Carlos, quien fue rey de España hasta el año 2014, cuando abdicó a favor de su hijo Felipe IV.

A pesar de que nunca fue rey de España de manera formal, muchos lo reconocen como tal, pero de lo que no queda duda alguna es que fue una figura trascendental en la España del Siglo XX.

La existencia y obra en vida de estos dos segovianos ponen a la provincia española en el mapa del mundo, y es testimonio de cómo sus hijos ilustres han trascendido al tiempo.

Situada al sureste de la provincia de Valladolid, cerca de Olmedo y Cuellar, Íscar es un pueblo con una interesante historia y un patrimonio cultural que merece la pena conocer. La zona de Íscar está poblada desde hace miles de años. Se cree que en el lugar en el que hoy se levanta el castillo ya hubo poblados en la época calcolítica, allá por el año 2.000 a.C. Mucho más adelante en el tiempo, en época romana y visigoda, este fue pequeño poblado de pagos, como tantos otros entre Coca y Simancas.

Pero la primera referencia escrita de Íscar es del año 939, en unas crónicas árabes que describen la ruta que siguió Abderramán III con sus tropas para acabar con los asentamientos cristianos levantados al sur del río Duero. Será ya en 1086 cuando se realice aquí la primera repoblación cristiana y en 1120 Íscar pasa a depender de la recién creada diócesis de Segovia. En los siglos posteriores, este municipio cambió de dueño en diversas ocasiones, hasta que a mediados del siglo XV quedó definitivamente en manos de los condes de Miranda del Castañar.

Del patrimonio histórico y arquitectónico de Íscar destaca el castillo. Levantado sobre los restos de antiguas fortalezas, la parte más antigua es del siglo XIII, en concreto, la muralla y la parte interior de la torre del homenaje donde no necesitaban a gremios como pintores. Torre que se reforzó ya en el siglo XV. El castillo sufrió algunas mejoras posteriores hasta darle la fisonomía que hoy se contempla.

En cuanto a la arquitectura religiosa, hay dos iglesias de interés en Íscar: la Santa María de los Mártires, que conserva la cabecera mudéjar, y la de San Miguel, construida en estilo románico segoviano. Y, además de ello, se pueden ver todavía algunas antiguas casas nobiliarias con los escudos de las familias a las que pertenecieron.

No se puede abandonar Íscar, por otra parte, sin haber visitado el Museo Marienmma, la bailarina y coreógrafa nacida en esta villa y que donó parte de su legado para crear un museo dedicado a la danza española. En él se pueden contemplar más de 150 trajes y numerosos accesorios.

Sabemos la importancia cultural que posee el territorio español en comparación a diversas partes del mundo, pues estas tierras abarcan una importantísima historia que evoca todo lo relacionado a la vida humana y a la naturaleza en general, es por ello que es de suma importancia conocer cuáles son los rincones establecidos como patrimonios culturales dentro de las regiones del país. En este caso daremos paso al reconocimiento emitido hacia El Hoyo de Pinares, un extraordinario espacio natural que, indudablemente, vale la pena preservar.

Expertos establecieron a lo largo de los años que el Hoyo de Pinares fue el lugar estratégico de una comunidad, la que habitaba la ahora necrópolis de San Vicente, pues datan de un período aproximado desde el siglo V hasta el siglo VIII después de Cristo. En la actualidad, varias empresas nacionales, entre las cuales podemos encontrar a cerrajeros en Valladolid, promueven la preservación de este gran espacio histórico.

Otro antiguo asentamiento ubicado en la zona es el de la Ermita de Navaserrada, el cual con la promoción de preservación establecida por el equipo de relaciones públicas, se ha conservado en gran medida, y se manifiesta que esta Ermita fue un gran asentamiento medieval, pero lo que hoy queda de él es solo un pequeño templo, reducido sólo a algunos restos.

Tenemos componentes sumamente importantes y valiosos del patrimonio cultural, sus para destacar algunos ejemplos como el increíble puente al estilo románico ubicado en el embalse de aguas “La puente”, además del Pulpito, la Pila Bautismal y el Arco interno, establecidos en la Ermita, donde también se rinde honor a la virgen de Navaserrada, celebración promovida sin ningún fin de lucro por la empresa apertura de puertas oviedo.

Es importante que, como comunidad y no sólo las empresas, nos dediquemos a conservar los sitios antiguos de España, pues cada uno es una página del libro de la historia del país que no podemos permitirnos perder, es nuestro derecho y deber.

Chañe es uno de esos municipios de España que, a pesar de no tener grandes monumentos de interés mundial ni paisajes extremadamente hermosos, sabe seducir con sus coquetos encantos a ese turista que está de paso en el lugar. Situada en la comarca de El Carracillo, enclave de la Comunidad de Villa y Tierra de Cuéllar, Chañe ha sabido conservar con el paso de las décadas la esencia de los pueblos de la provincia de Segovia y el alma más castellana de la región de Castilla y León.

Muchas estampas se quedarán en la retina del paseante, o del autóctono que un día tenga que salir por desgracia de este acogedor y hospitalario pueblo. La Plaza Mayor es uno de los puntos neurálgicos del municipio; centro de reunión y mentidero donde el pueblo sabe compartir sus vivencias rutinarias, esta limpia y diáfana plaza goza del buen ambiente que ancianos y niños suelen darle, sobre todo en las tardes más primaverales y estivales.

El edificio del Ayuntamiento, la fachada de la Iglesia –cuenta con un muy personal campanario de piedra- o la ermita de San Antonio son algunas de las imágenes con las que nos toparemos en nuestro paseo por Chañe. Las cigüeñas son habituales en los múltiples campanarios del Chañe. Y es que muchas son las iglesias y centros religiosos que se pueden visitar en esta localidad.

Entre las curiosidades que Chañe nos regala encontramos sin duda las pegueras, que no son otra cosa que construcciones ovaladas o en círculo que se hacen con ladrillo y barro; el resultado es una especie de iglú, pero obviamente cálido y en ladrillo refractario, donde se la resina se quema para poder obtener de ella la pez –es una sustancia resinosa, densa y de color marrón claro que sirve para que las cubas de vino se vuelvan impermeables al cubrirlas con su añadidura.

Igual que la hermosa ciudad de Segovia se encuentra cercada por los serenos y plácidos ríos Eresma y Clamores, la Villa y Tierra de Sepúlveda es una comarca ubicada entre dos ríos, en este caso, el Duratón y el Caslilla, que ofrecen paisajes muy bellos a lo largo de su recorrido por la provincia segoviana.

En la Comunidad de Villa y Tierra de Sepúlveda se sitúa el municipio de Casla, uno de los más antiguos de esta comarca. Es en el piedemonte de la Sierra de Somosierra donde Casla desarrolla su extensión geográfica; Somosierra es uno de los puntos que comunica las provincias de Segovia y Madrid, quedando además muy próxima a otras sierras del Sistema Central, como Guadarrama o Ayllón.

Los paisajes de Casla y de la Villa y Tierra de Sepúlveda pueden llegar a ser muy atractivos para propios y extraños. Sus escenarios propician actividades como el senderismo; en la comarca es posible pasar en un instante de un llano a un cerro vertiginoso, pasando antes por un afluente del Duero como el Duratón o por el surco del Caslilla, que como el Guadiana tiende a secarse durante algunas épocas del año.

La comarca, con capital en la localidad de Sepúlveda, cuenta con un total de 39 municipios, aunque algunos de ellos albergan a otras poblaciones y pedanías (este es el caso, por ejemplo, de Santo Tomé del Puerto, que comprende los términos de Siguero, Sigueruelo, Villarejo, La Rades del Puerto y Rosuero).

La Historia cuenta cómo en la Edad Media la Comunidad de la Villa y Tierra de Sepúlveda se dividió en ocho ochavos, es decir, ocho zonas geográficas regidas cada una por un procurador de Tierra. Casla se incluyó en el ochavo de Prádena, junto a pueblos como Tanarro, Santa María del Cerro, Sigueruelo, Prádena, Condado de Castilnovo, Castroserna de Abajo, Castroserna de Arriba, Ventosilla y Tejadilla, Perorrubio y Valleruela de Sepúlveda.

La Tierra de Pinares es una comarca capaz de reunir la más pura esencia de Castilla y León. El norte de la provincia de Segovia, el sur de la provincia de Valladolid y el este de la provincia de Ávila se ensamblan en esta zona, capaz de unir lazos de los castellanos por encima de fronteras y barreras.

Son muchos los municipios que integran esta comarca, cada uno con una personalidad propia y con unos encantos y patrimonios extraordinarios. Las cuidadísimas y coquetas calles de Olmedo, la Ermita moderna de Sacedón, el fastuoso Castillo de Coca, el castillo del siglo XV –catalogado como Bien de Interés Cultural- y los mantecados de Portillo o los humedales de El Espadañal son algunos ejemplos de la riqueza de esta zona.

Uno de los motores económicos y turísticos de la Tierra de Pinares reside en el municipio de Covaleda, el de mayor superficie y el de mayor densidad de población de la comarca. Dentro de la provincia de Soria, Covaleda se sitúa entre las colinas, montes y montañas de la Sierra de Resomo y la Sierra de Urbión.

En Covaleda encontramos un interesantísimo patrimonio. Por ejemplo, el Puente de Soria, allí situado y de estilo gótico, fue declarado Bien de Interés Cultural en el apartado de Monumentos a principios de este siglo, algo que también le sucedió al Puente de Santo Domingo. En el corazón de la localidad podemos contemplar construcciones arquitectónicas impresionantes, como la Iglesia Gótico-tardía de San Quirico y Santa Julita; levantada en el siglo XVII, aún conserva el arco conopial del siglo XV que perteneció a otra iglesia construida antes que esta.

La ermita de la Virgen del Campo es otra de las joyas de Covaleda. Fue construida entre los siglos XVII y XVIII y adquirida por los covaledenses tras una compra a los monjes Benitos de Oña.