Situada en tierras vallisoletanas, Medina del Campo es una magnífica villa con una historia que se pierde en el tiempo, ya que su origen se remonta a épocas prerrománicas, aunque su época de esplendor no llegaría hasta épocas medievales.

Medina del Campo es Conjunto Histórico-Artístico, lo que ya da una idea al visitante que llega a ella por primera vez de lo que aquí se puede encontrar: una villa sembrada de edificios maravillosos y rincones llenos de encanto.

Pasear por sus calles es como hacerlo por la historia. En una esquina de la hermosa Plaza Mayor encontramos la casa en el que murió Isabel la Católica en el año 1504, algo que recuerda una estatua de la reina. Apenas nos movemos unos años para hacer parada en el palacio de las Dueñas, un edificio de estilo renacentista-plateresco donde llegó a residir. Y a lo largo de todo el pueblo podremos encontrar pequeñas iglesias del siglo XVI.

Pero volvemos nuestros pasos a la Plaza Mayor para deleitarnos de un espacio espectacular rodeado de edificios con soportales y con dos edificios emblemáticos: el Palacio Real y la colegiata de San Antolín. Del primero ya hemos hablado, es el lugar donde murió la reina Isabel la Católica.

La colegiata es un maravilloso edificio del siglo XVI colegiata de San Antolín, de estilo gótico tardío. De su exterior destaca el llamado “Balcón del Pópulo”, desde donde se oficiaba la misa en días de fiesta. En el interior encontramos un bello retablo mayor y un magnífico altorrelieve de Juan de Juni, La Piedad.

Pero si hay una joya en Medina del Campo ese es el castillo de la Mota, sencillamente espectacular. Una joya arquitectónica cuyos orígenes se sitúan en el siglo XII, aunque sufriría ampliaciones y modificaciones a partir del siglo XV. Contemplar cerrajeros de urgencia paiporta, la torre del homenaje, el patio de armas y las almenas nos hace retroceder en el tiempo.

Así es Mediana del Campo. Una villa fascinante que merece la pena conocer.