Tierra de Pinares puede ofrecernos un recorrido por lo mejor de la arquitectura española, en casi todos sus estilos. Casi siempre arquitectura modesta, pero de una gran belleza e interés. Vamos hacer un recorrido histórico por lo que esta comarca puede ofrecer a los amantes del arte y la arquitectura.

  • Villa romana de Santa Lucía. Se encuentra en la afueras de Aguilafuente, un yacimiento arqueológico que nos deja entrever como eran las villas y las explotaciones agrícolas en tiempos de Roma. El Aula de Arqueología sirve para profundizar en el conocimiento de esta interesante época.
  • Arquitectura militar: Tierra de Pinares es tierra de castillos y aquí se pueden contemplar y visitar magníficos ejemplos de arquitectura defensiva, algunos todavía bien conservados. El castillo de Coca, el de Cuéllar, el de Turégano o el de Fuentidueña son solo algunos ejemplos.
  • Románico: en la comarca también podemos encontrar bellos ejemplos de edificios románicos, sobre todo en la zona noreste de Tierra de Pinares. Se concentra especialmente en Fuentidueña y sus alrededores. En este municipio destaca la iglesia de San Miguel, con un bello ábside y un pórtico con siete arcadas. En Fuentesoto se puede visitar la ermita de San Vicente, En Pecharromán la iglesia de San Andrés o en Sacramenia el monasterio cisterciense de Santa María la Real.
  • Mudéjar: también podemos encontrar bellos ejemplos de arte mudéjar, sobre todo en la zona de Cuéllar. Su castillo muestra clara influencia, como las iglesias de San Andrés o San Esteban. En Íscar la iglesia de San Sebastián, en Pinarejos la de Nuestra Señora de la Asunción o en Aguilafuente la de Santa María son también magníficos ejemplos.
  • Gótico: no podía faltar este estilo arquitectónico en Tierra de Pinares. Visible, sobre todo, en construcciones religiosas, podemos destacar la iglesia de Santo Domingo de Silos en Fuentesaúco, la de María Magdalena en Vegafría o la de San Juan Bautista en Carbonero el Mayor.

La diputación de la región de Valladolid está trabajando arduamente en aras de motivar a jóvenes con el objetivo de incorporarse laboralmente en la materia de agricultura.

La estructura de esta modalidad llevada a cabo por la diputación es en base para el fomento de programa de cultivación alternativo a los modelos tradicionales los cuales pueden llamar la atención de individuos en edades comprendidas entre los 20 y 30 años que se encuentran dentro de la provincia,  las empresas de Instalador de gas Madrid  y reparacion de antenas Madrid, quisieron ser partícipes de la investigación para el desarrollo de estos programas la cual se está creando bajo la recopilación de información de los diversos cultivos que se encuentran dentro de la región, haciendo un estudio de estos cultivos para establecer qué tan rentables pueden llegar a ser y cuál sería su rendimiento en aras de promover la actividad agrícola.

Este proyecto se encuentra en la primera fase de estudio, pues según la diputada Henar González y otros empleados de Desatascos Madrid, fijaron que es necesario engrandecer a la provincia en materia agrícola dado que esta región se está quedando atrás en base a lo realizado por Tierra de Pinares y Ribera del Duero.

Según reparacion de calderas Madrid Ya se encuentran establecidos los cultivos que estarán en desarrollo, pues son los más destacados en la provincia, algunos de ellos son; cardo, calabaza dulce, camelina, y olivo. La INEA establecerá qué tipo de suelos serán pautados para cada uno de los cultivos, posterior a ello se comenzará el dialogo entre las empresas encargadas de materializar este proyecto y los jóvenes que llevarán a cabo esta labor, la de cultivar.  Esto con el fin de tener conocimiento acerca de las motivaciones futuras de dichos jóvenes, la satisfacción que sentirían con la realización  de este trabajo y la eliminación de cierto porcentaje de paro.

Y es que el paro es la principal preocupación de los españoles, y por eso estas soluciones al problema de fondo pueden ser muy buenas y productivas para el país.

No hay localidad, comarca o provincia española que no disfrute de sus fiestas. Fiestas casi siempre con orígenes ancestrales que convierten los pueblos en espectáculos de mayor o menor interés turístico, pero siempre coloridos y animados.

Tierra de Pinares, como no podía ser de otra manera, también tiene sus fiestas. Fiestas que cada pueblo vive de una manera diferente y que, en algunos casos, son de gran interés. Vamos a hacer un pequeño recorrido por algunas de las más interesantes, antiguas o llamativas.

Si hablamos de fiestas y tradición hay que empezar en la localidad de Cuéllar. Allí se celebran los encierros más antiguos de toda España. Encierros que ya están documentados en el siglo XIII. De esa época e un documento por el que se prohibía a los clérigos asistir a lo que entonces se denominaban “juegos de toros”. No solo Cuéllar celebra encierros en sus fiestas patronales, también lo hacen otros municipios como Cantalejo o Fuentepelayo.

Si los encierros no tienen un origen religioso sí lo tienen las romerías. Y en la comarca de Tierra de Pinares se celebran en casi todos los pueblos. En ellas no faltan los bailes ni los trajes típicos. En Carbonero el Mayor son tradicionales los castillos de mozos ante la imagen de la Virgen del Bustar. En Cuéllar y alrededores la devoción es para la Virgen del Henar y en Cantalejo es la Virgen del Pinar la protagonista de las romerías.

Y no hay que olvidar la fiesta de la Subida de Mayo, típica en toda la comunidad y en la que se mantiene la tradición de colocar un árbol en la plaza del pueblo.

Además de todo ello, se han popularizado otro tipo de festejos de carácter histórico, como los mercadillos medievales o la recreación de hechos históricos de relevancia. Volvemos a Cuéllar y a sus fiestas de agosto, en ellas todos los años se celebra una ferie medieval. La Sinodal de Aguilafuente es otra de las citas importantes en este sentido y que con su nombre nos recuerda el del primer libro impreso en España.

Tierra de Pinares es una comarca de una riqueza natural y paisajística excepcional. Los amantes de las actividades al aire libre, y muy especialmente del senderismo, encuentran aquí infinidad de espacios ideales para disfrutar de sus aficiones.

Son muchos los senderos que surcan la comarca, algunos de poca dificultad, perfectos para disfrutarlos en familia. Otros tal vez sean algo más complicados, pero siempre merecen la pena por la belleza de los parajes por los que discurren. Hay muchas rutas que se pueden realizar. Vamos a mencionar solo algunas:

  • Senda de los Pescadores: se trata de un sendero que discurre siguiendo el curso del río Cega, por una ribera sembrada de avellanos, pinos y abedules. Ideal para los amantes de la Botánica.
  • Senda de las Lagunas de Lastras de Cuéllar y Hontalbilla. En ella se recorren algunas de las lagunas de Tierra de Pinares, como la de Tenca, la de Lucía y la del Carrizal. Una ruta más que recomendable para quienes sienten pasión por la ornitología.
  • Hoces del Duratón: uno de los espacios más bellos de Tierra de Pinares. Un paraje en el que el río discurre por un hermoso cañón en el que es posible contemplar el vuelo de los buitres. En este recorrido se descubren también algunas interesantes ruinas medievales.
  • Senda El Negral: es una senda circular que se suele iniciar en San Miguel del Arroyo. En ella se descubren impresionantes pinares, bellos páramos, antiguos molinos, minas de yeso e incluso un antiguo monasterio cisterciense. Una ruta, por cierto, perfectamente señalizada, de solo 12 kilómetros y de escasa dificultad.
  • Camino de la Salinas: situado en Medina del Campo, este sendero es perfecto para realizar en familia, ya que solo tiene 4 kilómetros de longitud y lleva a un área recreativa. Además, se puede ver el Palacio de las Salinas, que funciona como balneario.

Son solo cinco rutas, bien diferentes eso sí, pero que solo sirven de ejemplo para descubrir que Tierra de Pinares es un excelente lugar para disfrutar de la naturaleza.

Una joya de la arquitectura mudéjar. Un tesoro artístico que nos traslada directamente a la época medieval, a un periodo histórico convulso pero apasionante. Así es el castillo de Coca.

El castillo se construyó a mediados del siglo XV en un espacio singular: sobre un meandro del río Voltoya y justo en la desembocadura del río Eresma. Justo en ese punto se crea una pequeña elevación que permitía la observación del entorno por encima de los pinares que rodean el castillo.

cocaAlonso de Fonseca y Acevedo, señor de las tierras y sobrino del obispo de Ávila, fue quien ordenó la construcción del castillo. Un edificio de carácter defensivo, pero en cuyo interior se cuidaron todos los aspectos para darle un aire más palaciego, perfecto para recepciones y homenajes, como de hecho, ocurriría en la época de los Reyes Católicos.

Un castillo que incluso funcionó como prisión. Y en ella estuvo encarcelado, entre otros el duque de Medina Sidonia. En el siglo XIX, durante la invasión francesa, el castillo fue saqueado. Y ya a mediados del siglo XX fue restaurado para convertirlo en una escuela de capacitación forestal.

Aunque prácticamente todo el mobiliario original y las piezas decorativas fueron subastadas hace más de un siglo, la visita al castillo de Coca vale la pena. Una visita que lleva a la capilla mudéjar del siglo XVI, a la fantástica torre del homenaje y a varias salas restauradas para dar una idea del esplendo del castillo en la Edad Media.

El foso que rodea el castillo no se puede visitar, un foso, como no podía ser de otra manera, con un puente levadizo. Típico, como lo son las mazmorras, que sí están abiertas al público.

El castillo de Coca es un edificio magnífico que merece una visita para conocer un poco mejor algunos de los episodios destacados de la historia de Castilla y León.

Tierra de Pinares es una extensa comarca dentro de Castilla y León que tiene territorio en tres provincias. Comprende, por un lado, una amplia zona del norte de Segovia; por otra ocupa una vasta extensión del sur de Valladolid y, en menor media, una zona del este de la provincia de Ávila.

Una comarca de espacios naturales increíbles y de pueblos llenos de historia en los que se pueden contemplar magníficos castillos, palacios centenarios y construcciones religiosas de diversas épocas.

De la zona segoviana destaca, muy por encima de otras localidades, Cuéllar. Una maravillosa villa con numerosos edificios que merecen una visita, desde el imponente castillo de Alburquerque a sus casas solariegas, sus palacetes o los ejemplos de arquitectura mudéjar, única en su comunidad.

Zarzuela del Pinar, Turégano, Cantalejo, Fuentidueña o San Miguel de Bernuy son otros pueblos destacados de la provincia de Segovia en los que el visitante encontrará restos de antiguas fortificaciones y paisajes fascinantes en los que perderse.

En cuanto a la comarca vallisoletana de Tierra de Pinares, destaca Medina del Campo, con su bello castillo y otros edificios históricos, como la casa en la que murió Isabel la Católica. En Almenara de Adaja encontramos una hermosa villa romana y en Olmedo, además de su recinto amurallado, un parque temático dedicado al arte mudéjar. Todo ello sin olvidar que aquí encontraremos el Palacio del literario Caballero de Olmedo.

Íscar, con su castillo y Pedrajas de San Esteban con sus interminables bosques de pinos piñoneros son también localidades destacadas de Tierra de Pinares en la zona vallisoletana.

Son solo algunos pueblos destacados de esta bella comarca, pero lo cierto es que en cualquiera de los que la forman el viajero encontrará bellos edificios, plazas llenas de encanto, callejuelas que le trasportarán directamente a otras épocas y, sobre todo, gentes amables y orgullosas dispuestas a mostrar al visitante todos los encantos de una tierra maravillosa.

Tierra de Pinares fue escenario de importantes acontecimientos históricos. De su posición estratégica dentro del reino de Castilla quedan infinidad de ejemplos, magníficos castillos que han llegado hasta nuestros días, a veces en un excepcional estado de conservación, otras, lamentablemente, casi en ruinas o tan reformados que apenas se parecen a lo que antaño fueron.

Comenzamos este apasionante viaje en la vertiente segoviana de la comarca. En ella descubrimos el castillo de los Duques de Alburquerque, en Cuéllar. La mayor parte de su construcción se desarrolló entre los siglos XV y XVI y de él destacan los elementos mudéjares de una de sus fachadas y el patio de armas, de estilo renacentista.

Más al sur nos topamos con Turégano y su castillo, cuya estructura actual es del siglo XV, aunque sus orígenes son mucho anteriores. En su interior, la iglesia de San Miguel. Y en Fuentidueña las ruinas del antiguo recinto amurallado apenas llegan a dar idea del esplendor y el tamaño de su castillo, del siglo XII.

Para conocer mejor todos estos castillos existe una ruta que discurre entre Cuéllar y Turégano y que pasa, además de por Fuentidueña por otros pueblos que en su momento también tuvieron fortificaciones, aunque hoy prácticamente estén desaparecidas, como Membibre de la Hoz, Laguna de Contreras, Cuevas de Provanco o San Miguel de Bernuy.

Mención aparte merece por su belleza, su estado de conservación y su estilo particular, el castillo de Coca, una auténtica joya que hay que visitar.

En cuanto a la parte vallisoletana de Tierra de Pinares, cabe destacar el castillo de la Mota, en Medina del Campo. Un magnífico edificio que tuvo su época de esplendor durante el reinado de los Reyes Católicos y que se conserva de una manera fabulosa.

Y en Íscar encontramos otro fantástico castillo. Construcción del siglo XIII, al menos la parte más antigua que se conserva, y reformada en los siglos XV y XVI. Y la siguiente parada es Olmedo, para disfrutar de su recinto amurallado, que nos traslada a la Edad Media con sus torreones y sus puertas de acceso.

Tierra de Pinares es tierra de castillos y fortalezas; de historia, de batallas y de conquistas de las que aún nos quedan hermosos testigos.

Si hay algo de lo que puede presumir Tierra de Pinares es de contar con espacios naturales maravillosos donde se puede disfrutar plenamente del contacto con ecosistemas de una riqueza faunística y vegetal increíbles.

pinosEn Tierra de Pinares la actividad humana y la urbanización han sabido desarrollarse dentro del respeto hacia los recursos que nos ofrece la tierra. Por ello el ecoturismo encuentra en esta zona un lugar propicio y fascinante en el que desarrollarse, aunque lamentablemente no sea tan conocida como debería.

Situada dentro de la cuenca del río Duero, la comarca presenta diferentes paisajes. No hay que olvidar que hablamos de un territorio amplio. Si dirigimos nuestros pasos hacia el norte nos encontraremos con zonas de páramos calizos, de cerros chatos en su parte superior que acompañan el discurrir del río Cega.

Pero siguiendo el río en su camino hacia la zona central de Tierra de Pinares nos encontramos un paisaje distinto. Un paisaje de bosques de pinos piñoneros y resineros que han sido una de las fuentes de riqueza de la zona durante siglos. Y entre ellos, pequeñas charcas que se han convertido en hogar de infinidad de aves y que son lugares perfectos para la observación de estos animales en su hábitat natural. Un poco más al sur, cerros de alturas algo más pronunciadas.

Con esta variedad paisajística y natural no es de extrañar que Tierra de Pinares ofrezca un buen número de rutas para los amantes del senderismo. Rutas que surcan la comarca y que muestran a los visitantes toda su riqueza.

En la zona vallisoletana destaca la Senda el Negral, un camino circular en el que se cruzan bosques de pinos, zonas de dunas y se llega a los restos de un antiguo monasterio cisterciense. De la parte segoviana una de las rutas más bellas es la de los Palomares, surcada de lagunas, pilones, robles y bañada por el río Duratón. Son solo dos ejemplos, pero las posibilidades de admirar la belleza de Tierra de Pinares haciendo rutas senderistas o cicloturistas es muy variada.