La arquitectura románica realizada en piedra es quizás uno de los
mayores atractivos turísticos que ofrece nuestra comarca ya que, en
torno a Fuentidueña y Sacramenia, en los confines nororientales de
la Tierra de Pinares segoviana, se da una de las mayores
concentraciones de iglesias románicas de toda la provincia de
Segovia, tanto en número como en calidad, constituyéndose además
esta zona en uno de los principales focos del románico en Castilla y
León. No en vano, desde el punto de vista estilístico se suele
hablar de Taller de Fuentidueña para referirse al conjunto
románico de esta parte de Segovia.
Entre los
numerosos ejemplos en esta zona existentes debemos destacar los
siguientes:
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La Iglesia de San
Miguel y las ruinas de la ermita de Santa Cruz (Fuentidueña)
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El ábside y la portada de la Iglesia de San Andrés
(Pecharromán)
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El ábside de la ermita de San Vicente
(Fuentesoto)
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La Iglesia de Santa Marina, la ermita de San Miguel y el
Monasterio cisterciense de Santa María la Real (Sacramenia)
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La
cabecera de la Iglesia de San Miguel y las ruinas de las ermitas de
los Sampedros y los San Martines (San Miguel de Bernuy)
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La iglesia de San
Pedro Apóstol, cuyos vestigios
románicos se limitan a un interesante ventanal abocinado (Fuente el Olmo de Fuentidueña)
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La portada
de la Iglesia de Santa María Magdalena (El Vivar de Fuentidueña)
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La cabecera y la portada de la Iglesia de Nuestra Señora de
la Asunción (Cozuelos de Fuentidueña)
Sin embargo, al
margen de la zona de Fuentidueña, también existen otros bellos
ejemplos del románico en piedra en la zona suroriental de nuestra
comarca, entre los que destacan:
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La Iglesia de Santiago y la Iglesia
de San Miguel (embutida en el castillo), ambas en Turégano
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la
Iglesia de San Cristóbal (La Cuesta)
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Las torres de
de las Iglesias de San Juan
Bautista y Santa María, ambas en Aguilafuente.
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La Iglesia de Santa María
(Fuentepelayo)