Junto al románico
realizado en piedra, el otro gran estilo arquitectónico predominante
en la Tierra de Pinares segoviana es el denominado románico de
ladrillo o mudéjar, de raíces genuinamente musulmanas. Su nombre
proviene de los que fueron los principales artífices de este estilo
arquitectónico y decorativo, es decir los alarifes de origen
islámico que, tras el avance cristiano, continuaron viviendo y
trabajando al sur del Duero, siendo grandes maestros en la
utilización del ladrillo como material primordial de construcción.
Básicamente las
iglesias mudéjares se concentran en la zona occidental de nuestra
comarca ya que, al contrario que ocurre en las parameras de
Fuentidueña y Sacramenia, donde es abundante la piedra caliza, las
vegas del Cega, Pirón y Eresma se caracterizan por el predominio de
suelos arenosos. Otro caso es el Cuéllar, situada en las laderas de
un páramo calcáreo, ya que aquí se mezcla con ingenio la piedra y el
ladrillo.
Entre los
ejemplos más llamativos del románico mudéjar en la Tierra de Pinares
segoviana debemos señalar el ábside de la Iglesia de Santa María, y
las dos portadas de la Iglesia de San Juan Bautista, ambas en
Aguilafuente; la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, en
Pinarejos, con una bella galería porticada decorada en su interior
con interesantes frescos; la ermita de San Marcos, en Narros de
Cuéllar; la ermita de San Mamés, en Campo de Cuéllar, que en
realidad es el ábside reaprovechado de una iglesia anterior; la
impresionante Iglesia de San Baudilio, en Samboal, sin duda uno de
los más bellos templos de la comarca; o el ábside de la Iglesia de
San Sebastián, en Villaverde de Iscar.
Un caso aparte es
la villa de Cuéllar, la verdadera capital del mudéjar en la comarca,
al concentrar en su casco histórico numerosos ejemplos de este
estilo arquitectónico. En este sentido debemos señalar la Iglesia de
San Martín, un templo de tres naves que acoge precisamente el Centro
de Interpretación del Arte Mudéjar, la Iglesia de San Andrés, los
ábsides de las iglesias de San Esteban, El Salvador y Santiago
además de la torre de Santa Marina; por otro lado hay que destacar
los elementos mudéjares del Castillo de los Duques de Alburquerque,
el Arco de San Andrés o el Arco de San Basilio.
Sin embargo, el
mudéjar es algo más que un estilo arquitectónico de raigambre
medieval, ya que también se ve plasmado en numerosos artesonados de
madera que ennoblecen el interior de algunos templos pinariegos,
sobre todo tras el final de la Edad Media. Los ejemplos más
significativos desde el punto de vista artístico, todos
correspondientes al siglo XVI, se encuentran en la comarca de
El Carracillo y sus inmediaciones, y son los siguientes:
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Artesonado de
la Iglesia de El Salvador (Fuentepelayo)
-
Artesonado y
coro de la Iglesia de San Andrés (Chatún)
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Artesonado en
madera policromada de la Iglesia de Sta. María Magdalena (Gomezserracín)
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Artesonado de
la Iglesia de San Juan Bautista (Campo de Cuéllar)
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Artesonado de
la ermita de San Marcos (Narros de Cuéllar)