Declarada por la UNESCO Ciudad Patrimonio de la Humanidad, Segovia es, sin lugar a dudas, una de las ciudades más bellas y entrañables que el turista puede conocer. Ciudad de antiguas raíces celtibéricas, cuenta con una rica historia como así lo atestiguan las diferentes manifestaciones arquitectónicas que han llegado hasta nuestros días. Diversos momentos de esplendor a lo largo de los siglos, han hecho de esta ciudad un museo viviente, en el que las distintas muestras de estilos conviven con una población moderna, sencilla y amable, amante de su ciudad y buena anfitriona con sus visitantes.
A vista de pájaro, Segovia asemeja un navío anclado frente a los mares de cereales que se extienden por la meseta.
Sus tres monumentos más emblemáticos son el Alcázar, antigua fortaleza militar enclavada entre los ríos Clamores y Eresma; la Catedral, construcción del gótico tardío y denominada La dama de las catedrales; y el Acueducto, que con sus imponentes arcos y sus piedras de granito otea la urbe desde hace unos 2000 años y se ha convertido sin duda alguna en símbolo de la ciudad.
Pero además de estas tres maravillas de la arquitectura, se ofrecen al visitante otras muchas posibilidades no menos atractivas. En Segovia se encuentra uno de los conjuntos románicos más ricos de Europa, tanto civil como eclesiástico. Cabría destacar las iglesias de San Millán, San Martín, la Vera Cruz y San Esteban, con su alta torre dominando las alturas.
Otras de las grandes joyas de Segovia son El monasterio del Parral, de estilo gótico; La casa de la moneda; La casa de los picos, conocida por su famosa fachada; La Torre de Hércules; El Torreón de Lozoya; La muralla y sus diferentes puertas de entrada; los palacios, casas señoriales...
Siempre nos quedaríamos cortos enumerando todos los rincones de interés de Segovia, por ello le invitamos a que sea usted mismo quien compruebe la belleza de esta ciudad, paseando las estrechas callejuelas cuajadas de historia y luz.
La Campiña Segoviana ofrece grandes posibilidades a los amantes de la naturaleza, el arte, la cultura y el buen comer. Su diversidad geográfica hace posible que todos aquellos que deseen disfrutar de paz y tranquilidad encuentren en alguno de sus pueblos un lugar para descansar.
La Campiña Segoviana situada en el centro oeste de la provincia de Segovia se encuentra muy próxima a importantes Ciudades Patrimonio, y su privilegiada situación permite al visitante llegar en menos de una hora desde Madrid, Valladolid o Ávila, gracias a las excelentes infraestructuras mediante las autovías y autopistas o bien en menor tiempo con la Alta Velocidad.
La Campiña Segoviana abarca un extenso territorio donde más de 50 municipios se encuentran integrados en el paisaje de extensas llanuras y frondosos bosques de pinos y encinas, con importantes elementos patrimoniales que merecen una parada, destacar la torre medieval de Lastras del Pozo, la Iglesia de Santa María la Real de Nieva con la Puerta del Perdón y el Claustro, el Palacio de Hoyuelos, o la iglesia de Paradinas.
No es extraño que el visitante pueda descubrir en su viaje por la Campiña algunos tesoros como una Pintura de "El Greco" en la Iglesia de Martín Muñoz de las Posadas donde dentro del Conjunto de la Plaza también se puede ver el Palacio de estilo renacentista que junto con la Iglesia están declarados BIC.
Desde los restos de Ochando y Domingo García, donde a través de los grabados rupestres podemos conocer algunas de las costumbres y rituales de los más antiguos moradores, pasando por los hallazgos de Villas o murallas romanas como la de Bernardos, para seguir con iglesias románicas o góticas que pueden verse en casi todos los pueblos, donde se conservan tesoros de tiempos pasados, no sólo en su arquitectura sino también en su interior, en retablos, órganos y pinturas.
El visitante podrá hacer un recorrido por la historia y el arte, casi desde el principio de los tiempos del hombre, hasta tiempos cercanos sin salir de la Campiña.
Disfrutar de paseos por los pueblos del interior, como Sangarcía, Juarros de Riomoros, Montejo de Arévalo o Armuña permite comprobar la diversidad en la arquitectura popular que pasa del estilo mudéjar característico por el empleo del ladrillo, especialmente en puertas y ventanas al empleo de la característica pizarra, tan abundante en la Campiña y tan diferente de otras por sus tonos marrones y ocres.
Todo ello, sin olvidar una rica y variada gastronomía donde destacan los embutidos y quesos artesanos así como los dulces, que haciendo un alto en el camino se pueden degustar en muchos de los restaurantes de la Campiña Segoviana, con una cocina que sin olvidar sus raíces y materias primas también presenta toques innovadores.
La Comarca Nordeste de Segovia (Valles Riaza-Duratón), se caracteriza por la diversidad. Está formada por la Sierra, la Entresierra y la Serrezuela, zonas donde el paisaje, la flora, la fauna y el arte quedan claramente definidos.
En la Sierra, caracterizada por las alineaciones montañosas de la Sierra de Ayllón y Somosierra, nos encontramos con la arquitectura Negra y roja de los pueblos serranos con variedad de sendas para recorrer a pie o en bicicleta de montaña, el Reducto de Tejos de Becerril, el Espacio Natural del Hayedo de la Pedrosa en Riofrío de Riaza, el Encinar de Cerezo de Abajo, el Espacio Natural Acebal de Prádena, y el sabinar de Casla como parajes más destacados y de gran valor natural. Y en la Sierra de Ayllón se encuentra el único coto de recolección micológico de la provicia. Una gran llanura formada por verdes pastizales y tierras de labor, con un amplio colorido, muestra otra parte importante de la variedad arquitectónica y paisajística de esta comarca, en la Entresierra, destacan conjuntos histórico-artísticos y villas medievales como Ayllón, Sepúlveda, Riaza y Maderuelo, con destacables iglesias y monumentos románicos de interés, los bosques de la ribera de los ríos, el encinar de Saldaña de Ayllón, el Sabinar de Hornuez...
Es necesario destacar dentro de la comarca los Parques Naturales: el Parque Natural de las Hoces del Duratón enmarcado en el Macizo de Sepúlveda, que une sierra y Serrezuela y el Parque Natural de las Hoces del Riaza, donde anida la reserva de rapaces más importante de Europa. En definitiva, un tesoro de valor incalculable para todos los amantes de la naturaleza, con maravillosos paisajes en cualquier época del año.
En las diferentes zonas cohabitan hayas, robles, acebos, encinas, sabinas milenarias, zorros, gatos monteses, corzos, jabalíes, tejones, águilas, buitres leonados... como muestra más representativa de la flora y fauna de esta zona. Una importantísima variedad que da idea de la riqueza natural con la que cuenta la zona.
Antiguos oficios como la cantaría, madera, orfebrería, alafareía, cuero, cordobán, textil... forman parte del gremio artesanal que junto a otros tratamientso más actuales como esmaltes y el reciblaje ambiental describen la actividad artesanal de la comarca.
La riqueza de los pastos y la importancia del ganado ovino han creado como plato gastronómico por excelencia, el cordero asado que junto a la caza (codornices, perdices, conejos...), productos de la matanza y otros guisos tradicionales, además de una exquisita variedad de bollería artesanal como los mantecados, tortas sobadas, amarguillos... forman la varieda carta gastronómica del Nordeste Segoviano.
Al viajar al Nordeste de Segovia siempre se puede aprovechar el color y la alegría de las fiestas patronales. Las romerías de Hornuez, Hontanares, San Frutos, los carnavales, Santa Águeda....
Tradicionales encierros en Riaza y Sepúlveda.
Fiestas medievales en verano llenas de color, artesanos, juglares, y música que divertirán a grandes y pequeños, una vuelta al pasado con el mejor sabor castellano, meterse en el ambiente será más fácil si se viene disfrazado a Ayllón o a Maderuelo. Un espectáculo que merece la pena.
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Al pie de la Sierra de Guadarrama se extiende esta comarca. La Cañada Real, pueblos serranos donde la luz juega con la vegetación perfilando unos paisajes llenos de vida, son parte de su atractivo.
Como lugares a visitar destacan La Granja de San Ildefonso, con su Palacio Real y los jardines que los rodean con fuentes y esculturas que lo han llevado a tener la consideración de patrimonio nacional; Los montes de Valsaín y el CENEAM en dicha localidad; El palacio de Riofrío.
Igualmente es ineludible la visita a Pedraza, donde destacan la Plaza Mayor, el castillo y unas calles singularmente bellas; el martinete de Navafría; El acebal de Prádena, exquisito rincón que nos brinda la naturaleza; o lugares tan interesantes como El Espinar o el valle del Pirón.
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El patrimonio histórico-artístico del que hoy día podemos disfrutar en la Tierra de Pinares Segoviana es el resultado de una singular y dilatada historia. Y de todos los periodos históricos, seguramente el que ha dejado más y mejores evidencias materiales es la Edad Media, momento en el que tienen su origen muchas de las localidades que constituyen esta comarca.
Así, en el último tercio del siglo XI, aprovechando un largo periodo de inestabilidad y desintegración en Al-Andalus, se ocupan los territorios situados entre el Duero y la Cordillera Central: la llamada Extremadura castellana. Esta amplia franja se convierte así en una tierra de frontera, al conformar la línea de máximo avance cristiano frente al poder musulmán. Para atraer población a estos espacios, despoblados durante varios siglos y ahora peligrosos, se crea un peculiar modelo de ocupación y organización del territorio basado en la implantación de Comunidades de Villa y Tierra y en el otorgamiento de ciertas libertades a los pobladores de las mismas por parte del poder real. Así, desde el punto de vista jurisdiccional, cada una de las Comunidades posee su propio fuero, que les dota de gran autonomía política y regula su organización económica, fiscal y social; y también cada una tiene como epicentro a la villa, una localidad por lo general amurallada o dotada de alguna fortaleza, de la cual dependen un cierto número de aldeas de su entorno o alfoz (la tierra).
El proceso de implantación de las Comunidades de Villa y Tierra se verá afianzado tras la conquista de Toledo por Alfonso VI en el año 1085, de manera que en el primer tercio del siglo XII ya podemos hablar un territorio perfectamente organizado y exento de peligro al desaparecer ese carácter fronterizo. Es el momento en el que los pobladores de estas villas y aldeas comienzan a destinar recursos y esfuerzos para la construcción de edificios civiles e iglesias de culto (en pleno apogeo del románico), en algunos casos utilizando la piedra caliza y en otros echando mano de materiales menos costosos como el ladrillo, incluso mezclando ambos en un mismo edificio. Pero, sin duda, es el momento en el que se produce un verdadero mestizaje cultural, al encargar a alarifes musulmanes la ejecución de estos edificios, generando el singular estilo arquitectónico que define a la comarca: el mudéjar.
En definitiva, como resultado de todos estos avatares históricos, la mayor parte del territorio que conforma hoy día la Tierra de Pinares Segoviana (que es, ante todo, una comarca natural) está compuesto por las localidades que integraban dos de estas antiguas Comunidades de Villa y Tierra: Cuéllar y Fuentidueña. El resto del espacio lo completan algunas otras localidades pertenecientes a las antiguas comunidades de Iscar, Sepúlveda y Segovia, además de las villas que pertenecieron al Obispado de Segovia: Aguilafuente, Cuevas de Provanco, Fuentepelayo, Laguna de Contreras, Turégano y Veganzones.
La arquitectura románica realizada en piedra es quizás uno de los mayores atractivos turísticos que ofrece nuestra comarca ya que, en torno a Fuentidueña y Sacramenia, en los confines nororientales de la Tierra de Pinares Segoviana, se da una de las mayores concentraciones de iglesias románicas de toda la provincia de Segovia, tanto en número como en calidad, constituyéndose además esta zona en uno de los principales focos del románico en Castilla y León. No en vano, desde el punto de vista estilístico se suele hablar de Taller de Fuentidueña para referirse al conjunto románico de esta parte de Segovia.
Entre los numerosos ejemplos en esta zona existentes debemos destacar los siguientes:
Sin embargo, al margen de la zona de Fuentidueña, también existen otros bellos ejemplos del románico en piedra en la zona suroriental de nues- tra comarca, entre los que destacan:
Junto al románico realizado en piedra, el otro gran estilo arquitectónico predominante en la Tierra de Pinares Segoviana es el denominado románico de ladrillo o mudéjar, de raíces genuinamente musulmanas. Su nombre proviene de los que fueron los principales artífices de este estilo arquitectónico y decorativo, es decir los alarifes de origen islámico que, tras el avance cristiano, continuaron viviendo y trabajando al sur del Duero, siendo grandes maestros en la utilización del ladrillo como material primordial de construcción.
Básicamente las iglesias mudéjares se concentran en la zona occidental de nuestra comarca ya que, al contrario que ocurre en las parameras de Fuentidueña y Sacramenia, donde es abundante la piedra caliza, las vegas del Cega, Pirón y Eresma se caracterizan por el predominio de suelos arenosos. Otro caso es el de Cuéllar, situada en las laderas de un páramo calcáreo, ya que aquí se mezcla con ingenio la piedra y el ladrillo.
Entre los ejemplos más llamativos del románico mudéjar en la Tierra de Pinares Segoviana debemos señalar el ábside de la Iglesia de Santa María, y las dos portadas de la Iglesia de San Juan Bautista, ambas en Aguilafuente; la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, en Pinarejos, con una bella galería porticada decorada en su interior con interesantes frescos; la ermita de San Marcos, en Narros de Cuéllar; la ermita de San Mamés, en Campo de Cuéllar, que en realidad es el ábside reaprovechado de una iglesia anterior; la impresionante Iglesia de San Baudilio, en Samboal, sin duda uno de los más bellos templos de la comarca; o el ábside de la Iglesia de San Sebastián, en Villaverde de Iscar, por último también conviene destacar la Iglesia y Torre de San Cristobal de Cuéllar, declarada bien de interés cultural.
Un caso aparte es la villa de Cuéllar, la verdadera capital del mudéjar en la comarca, al concentrar en su casco histórico numerosos ejemplos de este estilo arquitectónico. En este sentido debemos señalar la Iglesia de San Martín, un templo de tres naves que acoge precisamente el Centro de Interpretación del Arte Mudéjar, la Iglesia de San Andrés, los ábsides de las iglesias de San Esteban, El Salvador y Santiago además de la torre de Santa Marina; por otro lado hay que destacar los elementos mudéjares del Castillo de los Duques de Alburquerque, el Arco de San Andrés o el Arco de San Basilio.
Sin embargo, el mudéjar es algo más que un estilo arquitectónico de raigambre medieval, ya que también se ve plasmado en numerosos arteso- nados de madera que ennoblecen el interior de algunos templos pinariegos, sobre todo tras el final de la Edad Media. Los ejemplos más significa- tivos desde el punto de vista artístico, todos correspondientes al siglo XVI, se encuentran en la comarca de El Carracillo y sus inmediaciones, y son los siguientes:
En el periodo de creación y consolidación de las Comunidades de Villa y Tierra, a finales del siglo XI y durante todo el siglo XII, se encuentra el origen de los castillos y recintos amurallados de nuestra comarca. Sin embargo, estas fortificaciones han llegado hasta nuestros días bien profundamente reformadas o bien en un deplorable estado de conservación.
En concreto, en el territorio que hoy día comprende la Tierra de Pinares Segoviana debemos destacar la localidad de Cuéllar, donde encontramos el castillo de los Duques de Alburquerque, del cual surge un doble recinto amurallado que protegía la villa. El castillo hunde sus raíces en el siglo XI, aunque la mayor parte de su estructura actual corresponde a los siglos XV y XVI.
En la villa de Turégano encontramos otro singular castillo que se levanta majestuoso sobre la localidad, con una vista panorámica especialmente bella desde su Plaza Mayor. Al igual que ocurre en Cuéllar, el recinto original ha sido profundamente modificado, por lo que la estructura visible hoy día corresponde al siglo XV, conteniendo en su interior la Iglesia de San Miguel, de la que es testigo su espadaña.
En la villa de Fuentidueña podemos apreciar las ruinas de lo que fue su castillo y su recino amurallado, de una considerable extensión, en el que destaca la puerta de Alfonso VIII.
La construcción de este recinto corresponde a los siglos XII y XIII.
Junto a estos tres grandes ejemplos de arquitectura defensiva también debemos señalar la existencia de restos testimoniales de fortalezas en las localidades de Lovingos, Membibre de la Hoz, Laguna de Contreras, Cuevas de Provanco y San Miguel de Bernuy.
Finalmente, debemos destacar el magnífico castillo mudéjar de la localidad de Coca, ubicado muy cerca de la confluencia de los ríos Eresma y Voltoya, cuya construcción se inicia mediados del siglo XV por parte de la familia Fonseca. Aunque Coca no pertenece al ámbito de actuación del Grupo de Acción Local HONORSE-Tierra de Pinares, sin embargo física e históricamente esta localidad ha formado y forma parte de la comarca de la Tierra de Pinares Segoviana.
En la Tierra de Pinares Segoviana encontramos una serie de Museos y Centros de Interpretación que complementan el interesante patrimonio del que dispone la comarca. Gracias a ellos podremos tener un conocimiento más completo del arte, las tradiciones y la naturaleza de esta singular zona de la provincia de Segovia.
En esta localidad podemos visitar el Centro de Interpretación del Mudéjar, ubicado en la Iglesia de San Martín. A través de un juego de luces, imágenes y sonido se introduce al visitante en las singularidades de este estilo arquitectónico, resultado del mestizaje de las culturas cristiana y musulmana.
También en la villa cuellarana encontramos el Centro de Interpretación de los Encierros, ubicado en las capillas laterales de la rehabilitada iglesia del Convento de San Francisco. Con un espectáculo audiovisual los visitantes adquieren un mayor entendimiento de este festejo popular, del que Cuéllar es un notable exponente al ser la localidad con los encierros de mayor antigüedad en España.
Aguilafuente dispone de dos centros expositivos permanentes. Por un lado el Aula Arqueológica, ubicada en la Iglesia de San Juan Bautista, cuyo contenido está centrado en el yacimiento arqueológico de Santa Lucía, del cual se exhumaron entre 1968 y 1972 los restos de una villa romana de los siglos II al IV así como una necrópolis visigoda del siglo VI. En su interior podemos ver expuestos los mosaicos originales de la villa, sin duda el conjunto más numeroso y de mayor calidad de toda la provincia de Segovia, todo ello complementado con Museo Villa Romana (Aguilafuente) paneles, réplicas de objetos originales, proyecciones y audiciones.
Por otro lado también podemos visitar el Museo Florentino Trapero, ubicado en la planta baja del Ayuntamiento, donde podemos contemplar una exposición monográfica permanente de este escultor nacido en Aguilafuente. En concreto se exponen casi un centenar de piezas del artista entre esculturas, moldes, bocetos y pinturas.
En Fuentepelayo podemos visitar un centro de interpretación de reciente creación: el Parque Temático de los Ecosistemas Segovianos "Popayán". En este recinto, ubicado en una parcela de 8.000 m2 entre la carretera de Navalmanzano y el arroyo Malucas, aparecen representados, a través de 1.600 plantas (entre especies arbóreas, arbustivas y herbáceas), los 11 ecosistemas presentes en la provincia de Segovia, desde el Sistema Central, pasando por la campiña, la vegetación de ribera, hasta los arenales y páramos del norte. Entre los ejemplos más significativos de vegetación, el visitante puede observar especies de alta montaña, pino silvestre, haya, roble melojo, quejigo, sabina albar, encina, pino piñonero, pino resinero, además de especies propias de la vegetación de ribera. También dispone de un museo al aire libre Museo de las Carrozas, donde en plazas o jardines exponen monumentos en miniatura y a escala de edificios como son el Acueducto o el Álcazar de Segovia, y próximamente el Patio de los Leones de Granada. Recientemente se ha inaugurado un museo de arte sacro en la iglesia de El Salvador con un extraordinario mues- trario de casullas y capas de diferentes siglos y un palio de los mejores y más antiguos de castilla y León.
Esta localidad cuenta con dos espacios expositivos. Por un lado el Museo de los Ángeles, promovido por Lucía Bosé y ubicado en una antigua fábrica de harinas, en el cual se ofrece una sorprendente muestra de arte contemporáneo que tiene como eje temático el mundo de los ángeles. Muy diferente y mucho más vinculada a la Tierra de Pinares es la otra oferta expositiva de Turégano: el Museo Forestal, el cual está ubicado en la llamada "Casa de Ingeniero", entre pinares, a unos tres kilómetros al norte de la localidad. Aquí, mediante maquetas, utensilios originales y una excelente infografía, el visitante puede descubrir los pormenores y características de la secular explotación que la comarca hizo de su extensa masa forestal, centrada en el pino resinero (Pinus Pinaster), así como su consecuente aprovechamiento económico, plasmado en productos que generaron una pujante industria, hoy en declive (resina, colofonia, pez), y oficios de diversa cualificación que han perdurado durante generaciones (ingenieros, guardas forestales, resineros o leñadores).


El domingo, 12 de febrero, en Cantaljeo
Durante los días 4 y 5 de febrero de 2012
