No hay localidad, comarca o provincia española que no disfrute de sus fiestas. Fiestas casi siempre con orígenes ancestrales que convierten los pueblos en espectáculos de mayor o menor interés turístico, pero siempre coloridos y animados.

Tierra de Pinares, como no podía ser de otra manera, también tiene sus fiestas. Fiestas que cada pueblo vive de una manera diferente y que, en algunos casos, son de gran interés. Vamos a hacer un pequeño recorrido por algunas de las más interesantes, antiguas o llamativas.

Si hablamos de fiestas y tradición hay que empezar en la localidad de Cuéllar. Allí se celebran los encierros más antiguos de toda España. Encierros que ya están documentados en el siglo XIII. De esa época e un documento por el que se prohibía a los clérigos asistir a lo que entonces se denominaban “juegos de toros”. No solo Cuéllar celebra encierros en sus fiestas patronales, también lo hacen otros municipios como Cantalejo o Fuentepelayo.

Si los encierros no tienen un origen religioso sí lo tienen las romerías. Y en la comarca de Tierra de Pinares se celebran en casi todos los pueblos. En ellas no faltan los bailes ni los trajes típicos. En Carbonero el Mayor son tradicionales los castillos de mozos ante la imagen de la Virgen del Bustar. En Cuéllar y alrededores la devoción es para la Virgen del Henar y en Cantalejo es la Virgen del Pinar la protagonista de las romerías.

Y no hay que olvidar la fiesta de la Subida de Mayo, típica en toda la comunidad y en la que se mantiene la tradición de colocar un árbol en la plaza del pueblo.

Además de todo ello, se han popularizado otro tipo de festejos de carácter histórico, como los mercadillos medievales o la recreación de hechos históricos de relevancia. Volvemos a Cuéllar y a sus fiestas de agosto, en ellas todos los años se celebra una ferie medieval. La Sinodal de Aguilafuente es otra de las citas importantes en este sentido y que con su nombre nos recuerda el del primer libro impreso en España.

Tierra de Pinares es una comarca de una riqueza natural y paisajística excepcional. Los amantes de las actividades al aire libre, y muy especialmente del senderismo, encuentran aquí infinidad de espacios ideales para disfrutar de sus aficiones.

Son muchos los senderos que surcan la comarca, algunos de poca dificultad, perfectos para disfrutarlos en familia. Otros tal vez sean algo más complicados, pero siempre merecen la pena por la belleza de los parajes por los que discurren. Hay muchas rutas que se pueden realizar. Vamos a mencionar solo algunas:

  • Senda de los Pescadores: se trata de un sendero que discurre siguiendo el curso del río Cega, por una ribera sembrada de avellanos, pinos y abedules. Ideal para los amantes de la Botánica.
  • Senda de las Lagunas de Lastras de Cuéllar y Hontalbilla. En ella se recorren algunas de las lagunas de Tierra de Pinares, como la de Tenca, la de Lucía y la del Carrizal. Una ruta más que recomendable para quienes sienten pasión por la ornitología.
  • Hoces del Duratón: uno de los espacios más bellos de Tierra de Pinares. Un paraje en el que el río discurre por un hermoso cañón en el que es posible contemplar el vuelo de los buitres. En este recorrido se descubren también algunas interesantes ruinas medievales.
  • Senda El Negral: es una senda circular que se suele iniciar en San Miguel del Arroyo. En ella se descubren impresionantes pinares, bellos páramos, antiguos molinos, minas de yeso e incluso un antiguo monasterio cisterciense. Una ruta, por cierto, perfectamente señalizada, de solo 12 kilómetros y de escasa dificultad.
  • Camino de la Salinas: situado en Medina del Campo, este sendero es perfecto para realizar en familia, ya que solo tiene 4 kilómetros de longitud y lleva a un área recreativa. Además, se puede ver el Palacio de las Salinas, que funciona como balneario.

Son solo cinco rutas, bien diferentes eso sí, pero que solo sirven de ejemplo para descubrir que Tierra de Pinares es un excelente lugar para disfrutar de la naturaleza.

Una joya de la arquitectura mudéjar. Un tesoro artístico que nos traslada directamente a la época medieval, a un periodo histórico convulso pero apasionante. Así es el castillo de Coca.

El castillo se construyó a mediados del siglo XV en un espacio singular: sobre un meandro del río Voltoya y justo en la desembocadura del río Eresma. Justo en ese punto se crea una pequeña elevación que permitía la observación del entorno por encima de los pinares que rodean el castillo.

cocaAlonso de Fonseca y Acevedo, señor de las tierras y sobrino del obispo de Ávila, fue quien ordenó la construcción del castillo. Un edificio de carácter defensivo, pero en cuyo interior se cuidaron todos los aspectos para darle un aire más palaciego, perfecto para recepciones y homenajes, como de hecho, ocurriría en la época de los Reyes Católicos.

Un castillo que incluso funcionó como prisión. Y en ella estuvo encarcelado, entre otros el duque de Medina Sidonia. En el siglo XIX, durante la invasión francesa, el castillo fue saqueado. Y ya a mediados del siglo XX fue restaurado para convertirlo en una escuela de capacitación forestal.

Aunque prácticamente todo el mobiliario original y las piezas decorativas fueron subastadas hace más de un siglo, la visita al castillo de Coca vale la pena. Una visita que lleva a la capilla mudéjar del siglo XVI, a la fantástica torre del homenaje y a varias salas restauradas para dar una idea del esplendo del castillo en la Edad Media.

El foso que rodea el castillo no se puede visitar, un foso, como no podía ser de otra manera, con un puente levadizo. Típico, como lo son las mazmorras, que sí están abiertas al público.

El castillo de Coca es un edificio magnífico que merece una visita para conocer un poco mejor algunos de los episodios destacados de la historia de Castilla y León.

Tierra de Pinares es una extensa comarca dentro de Castilla y León que tiene territorio en tres provincias. Comprende, por un lado, una amplia zona del norte de Segovia; por otra ocupa una vasta extensión del sur de Valladolid y, en menor media, una zona del este de la provincia de Ávila.

Una comarca de espacios naturales increíbles y de pueblos llenos de historia en los que se pueden contemplar magníficos castillos, palacios centenarios y construcciones religiosas de diversas épocas.

De la zona segoviana destaca, muy por encima de otras localidades, Cuéllar. Una maravillosa villa con numerosos edificios que merecen una visita, desde el imponente castillo de Alburquerque a sus casas solariegas, sus palacetes o los ejemplos de arquitectura mudéjar, única en su comunidad.

Zarzuela del Pinar, Turégano, Cantalejo, Fuentidueña o San Miguel de Bernuy son otros pueblos destacados de la provincia de Segovia en los que el visitante encontrará restos de antiguas fortificaciones y paisajes fascinantes en los que perderse.

En cuanto a la comarca vallisoletana de Tierra de Pinares, destaca Medina del Campo, con su bello castillo y otros edificios históricos, como la casa en la que murió Isabel la Católica. En Almenara de Adaja encontramos una hermosa villa romana y en Olmedo, además de su recinto amurallado, un parque temático dedicado al arte mudéjar. Todo ello sin olvidar que aquí encontraremos el Palacio del literario Caballero de Olmedo.

Íscar, con su castillo y Pedrajas de San Esteban con sus interminables bosques de pinos piñoneros son también localidades destacadas de Tierra de Pinares en la zona vallisoletana.

Son solo algunos pueblos destacados de esta bella comarca, pero lo cierto es que en cualquiera de los que la forman el viajero encontrará bellos edificios, plazas llenas de encanto, callejuelas que le trasportarán directamente a otras épocas y, sobre todo, gentes amables y orgullosas dispuestas a mostrar al visitante todos los encantos de una tierra maravillosa.

Tierra de Pinares fue escenario de importantes acontecimientos históricos. De su posición estratégica dentro del reino de Castilla quedan infinidad de ejemplos, magníficos castillos que han llegado hasta nuestros días, a veces en un excepcional estado de conservación, otras, lamentablemente, casi en ruinas o tan reformados que apenas se parecen a lo que antaño fueron.

Comenzamos este apasionante viaje en la vertiente segoviana de la comarca. En ella descubrimos el castillo de los Duques de Alburquerque, en Cuéllar. La mayor parte de su construcción se desarrolló entre los siglos XV y XVI y de él destacan los elementos mudéjares de una de sus fachadas y el patio de armas, de estilo renacentista.

Más al sur nos topamos con Turégano y su castillo, cuya estructura actual es del siglo XV, aunque sus orígenes son mucho anteriores. En su interior, la iglesia de San Miguel. Y en Fuentidueña las ruinas del antiguo recinto amurallado apenas llegan a dar idea del esplendor y el tamaño de su castillo, del siglo XII.

Para conocer mejor todos estos castillos existe una ruta que discurre entre Cuéllar y Turégano y que pasa, además de por Fuentidueña por otros pueblos que en su momento también tuvieron fortificaciones, aunque hoy prácticamente estén desaparecidas, como Membibre de la Hoz, Laguna de Contreras, Cuevas de Provanco o San Miguel de Bernuy.

Mención aparte merece por su belleza, su estado de conservación y su estilo particular, el castillo de Coca, una auténtica joya que hay que visitar.

En cuanto a la parte vallisoletana de Tierra de Pinares, cabe destacar el castillo de la Mota, en Medina del Campo. Un magnífico edificio que tuvo su época de esplendor durante el reinado de los Reyes Católicos y que se conserva de una manera fabulosa.

Y en Íscar encontramos otro fantástico castillo. Construcción del siglo XIII, al menos la parte más antigua que se conserva, y reformada en los siglos XV y XVI. Y la siguiente parada es Olmedo, para disfrutar de su recinto amurallado, que nos traslada a la Edad Media con sus torreones y sus puertas de acceso.

Tierra de Pinares es tierra de castillos y fortalezas; de historia, de batallas y de conquistas de las que aún nos quedan hermosos testigos.

Si hay algo de lo que puede presumir Tierra de Pinares es de contar con espacios naturales maravillosos donde se puede disfrutar plenamente del contacto con ecosistemas de una riqueza faunística y vegetal increíbles.

pinosEn Tierra de Pinares la actividad humana y la urbanización han sabido desarrollarse dentro del respeto hacia los recursos que nos ofrece la tierra. Por ello el ecoturismo encuentra en esta zona un lugar propicio y fascinante en el que desarrollarse, aunque lamentablemente no sea tan conocida como debería.

Situada dentro de la cuenca del río Duero, la comarca presenta diferentes paisajes. No hay que olvidar que hablamos de un territorio amplio. Si dirigimos nuestros pasos hacia el norte nos encontraremos con zonas de páramos calizos, de cerros chatos en su parte superior que acompañan el discurrir del río Cega.

Pero siguiendo el río en su camino hacia la zona central de Tierra de Pinares nos encontramos un paisaje distinto. Un paisaje de bosques de pinos piñoneros y resineros que han sido una de las fuentes de riqueza de la zona durante siglos. Y entre ellos, pequeñas charcas que se han convertido en hogar de infinidad de aves y que son lugares perfectos para la observación de estos animales en su hábitat natural. Un poco más al sur, cerros de alturas algo más pronunciadas.

Con esta variedad paisajística y natural no es de extrañar que Tierra de Pinares ofrezca un buen número de rutas para los amantes del senderismo. Rutas que surcan la comarca y que muestran a los visitantes toda su riqueza.

En la zona vallisoletana destaca la Senda el Negral, un camino circular en el que se cruzan bosques de pinos, zonas de dunas y se llega a los restos de un antiguo monasterio cisterciense. De la parte segoviana una de las rutas más bellas es la de los Palomares, surcada de lagunas, pilones, robles y bañada por el río Duratón. Son solo dos ejemplos, pero las posibilidades de admirar la belleza de Tierra de Pinares haciendo rutas senderistas o cicloturistas es muy variada.

Situada en tierras vallisoletanas, Medina del Campo es una magnífica villa con una historia que se pierde en el tiempo, ya que su origen se remonta a épocas prerrománicas, aunque su época de esplendor no llegaría hasta épocas medievales.

Medina del Campo es Conjunto Histórico-Artístico, lo que ya da una idea al visitante que llega a ella por primera vez de lo que aquí se puede encontrar: una villa sembrada de edificios maravillosos y rincones llenos de encanto.

Pasear por sus calles es como hacerlo por la historia. En una esquina de la hermosa Plaza Mayor encontramos la casa en el que murió Isabel la Católica en el año 1504, algo que recuerda una estatua de la reina. Apenas nos movemos unos años para hacer parada en el palacio de las Dueñas, un edificio de estilo renacentista-plateresco donde llegó a residir Carlos I. Y a lo largo de todo el pueblo podremos encontrar pequeñas iglesias del siglo XVI.

Pero volvemos nuestros pasos a la Plaza Mayor para deleitarnos de un espacio espectacular rodeado de edificios con soportales y con dos edificios emblemáticos: el Palacio Real y la colegiata de San Antolín. Del primero ya hemos hablado, es el lugar donde murió la reina Isabel la Católica.

La colegiata es un maravilloso edificio del siglo XVI colegiata de San Antolín, de estilo gótico tardío. De su exterior destaca el llamado “Balcón del Pópulo”, desde donde se oficiaba la misa en días de fiesta. En el interior encontramos un bello retablo mayor y un magnífico altorrelieve de Juan de Juni, La Piedad.

Pero si hay una joya en Medina del Campo ese es el castillo de la Mota, sencillamente espectacular. Una joya arquitectónica cuyos orígenes se sitúan en el siglo XII, aunque sufriría ampliaciones y modificaciones a partir del siglo XV. Contemplar el foso, la torre del homenaje, el patio de armas y las almenas nos hace retroceder en el tiempo.

Así es Mediana del Campo. Una villa fascinante que merece la pena conocer.

Tordesillas, es la pequeña comunidad que se encuentra en Valladolid, España, en esta ciudad se firmó un tratado entre los Reyes Católicos de Castilla y el Rey Juan II de Portugal, donde imaginariamente trazaron una línea para separar los dos reinos y que pudieran establecerse todas las rutas de navegación, para no caer en terrenos ajenos y todo lo que encerraba el no estar delimitados, como naciones  y como reinos.

Así, ni  España interferiría, en las navegaciones de Portugal, ni en las conquistas, ni comercializaciones, y viceversa, Portugal también tendría que respetar este tratado., aunque hubo algunas concesiones irrelevantes, pero poco importantes hasta cierto grado.

Su cercanía con Portugal era meramente geográfica, sin embargo estaban muy delimitadas a partir de este tratado, influiría un cambo para todas las actividades, que generaban los dos países, tanto pesqueras comerciales, etcétera, tenían fija la “raya” que habría de separar a los dos países, además de que en dicho tratado, se estipulaba también que no se permitirían las exploraciones, contrataciones, trabajo de tierras, de ambas partes, en el país que fuese entre ellos, no se permitiría más que solamente, usar las aguas limítrofes de Portugal, para que los navegantes, pudieran salir por aguas Portuguesas, solo para llegar a aguas Americanas.

La marcada influencia que tiene Valladolid de Tordesillas, es muy significativa, encierra lo cultural, el idioma la gastronomía, etcétera, hoy en día no hay los tipos de problemas como en ese entonces, ya que está delimitada toda frontera con Portugal y con África, pero al estar en el centro, Tordesillas tiene gran influencia de estos países.se puede observar gente bilingüe, Portugués-Español, gente que puede trabajar en Tordesillas, pero vivir en Portugal, o viceversa, se mantiene actualmente el comercio entre estos países, y pueden compartir aguas territoriales, para hacer más sana su actividad de pesca.

Ha habido demasiados tratados nuevos, anulando los pasados en 2007, Portugal y España,  inscribieron el ultimo tratado, que fue el Tratado de Idelfonso, que anuló  todos los pasados, y se integró a la UNESCO, declarándolo,  Patrimonio Documental e incluyéndolo finalmente, al Registro de la Memoria Mundial.